DSC05477Compartimos una entrevista realizada al Presidente de Cáritas El Salvador, Cardenal Gregorio Rosa Chávez por CI, con motivo del centenario de nacimiento del Beato Oscar Romero. En la misma detalla la participación de Cáritas en la conmemomación del natalicio del Beato.

El Beato Óscar Romero, Arzobispo de San Salvador, fue asesinado mientras celebraba la Eucaristía el 24 de marzo de 1980. S. E. Mons. Gregorio Rosa Chávez, Arzobispo de San Salvador y Presidente de Cáritas El Salvador, nos recuerda su legado.

¿Cómo conocí a Monseñor Romero?
Monseñor Romero y yo somos originarios de la misma diócesis, la diócesis de San Miguel. Él se ordenó sacerdote en 1942 y en ese mismo año nací yo. Le conocí en la ciudad de San Miguel, donde él era el encargado de la catedral aún en construcción. Yo tenía entonces catorce años. Con el paso del tiempo nos hicimos muy amigos y tuve el privilegio de estar a su lado en los momentos más difíciles de su ministerio como arzobispo de San Salvador. El llegó a decir en su Diario que me consideraba “como amigo que lo ha sido desde tanto tiempo y muy de fondo” (Su Diario, 18 de mayo 1979).

¿Qué cosas caritativas ha hecho o dicho Oscar Romero que han golpeado más a la gente de El Salvador?
Monseñor Romero criticó en una célebre homilía a los “cristianos de misa dominical y de semanas injustas”. El quería cristianos coherentes, con gran sentido social. Y él fue un modelo de lo que predicaba. Sus colaboradores cercanos se preocupaban que con su política de caridad hacia los pobres, la economía de la parroquia estaba con frecuencia en números rojos. Siendo sacerdote en San Miguel varios le reprochábamos por dar dinero a gente pobre que fácilmente lo iba a emplear para emborrachase. No olvido la respuesta que nos dio: “Prefiero equivocarme por dar una ayuda a quien no lo necesita, que, por estar dudando, negársela a quien sí lo necesita”. Sin embargo, como arzobispo, habló claramente de que debemos ir más allá del mero asistencialismo; hay que fomentar la promoción humana y también trabajar por que se formulen políticas adecuadas y se logre incidir en las grandes decisiones que afectan a los pobres. La gente valoró su gran espíritu de pobreza, la sencillez de vida y su profunda solidaridad.

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El Beato Oscar Romero y S. E. Mons. Gregorio Rosa Chávez se dirigían hacia la catedral de San Miguel en 1970. Foto por Caritas El Salvador

¿Ha hablado Oscar Romero del trabajo de Cáritas durante su vida?
El tema aparece con frecuencia sobre todo en su Diario. Pero es bueno recordar que el nacimiento de Cáritas en El Salvador fue atípico: había una directiva nacional, pero no existían apenas estructuras diocesanas y prácticamente no teníamos Cáritas parroquiales. Era como “un Estado Mayor sin soldados”. Por otra parte, Cáritas, en esa época, estaba volcada en el trabajo asistencial y, tímidamente, en el trabajo de promoción humana. Siendo arzobispo le tocó afrontar una grave acusación: el gobierno denunció que en camiones de Cáritas, en tiempos de la guerra, se llevaban, mezclados con los frijoles, balas para la guerrilla. El fondo del problema es que Cáritas, al llevar alimentos a las zonas de guerra, dificultaba la estrategia de los militares: “Hay que quitar el agua a los peces”. El “agua” eran los alimentos. Podemos decir que Monseñor Romero tenía una profunda estima por Cáritas y apoyó decididamente su trabajo.


¿Qué recuerdos tiene la gente de El Salvador de Oscar Romero?
Hay que distinguir dos momentos: antes y después de la beatificación. Antes, durante sus tres años de ministerio como arzobispo, fue atacado y calumniado en forma despiadada por el Gobierno y su aparato de propaganda. Se llegó incluso, en alguna ocasión, a modificar su nombre con muy mala intención: le llamaron Oscar “Marxnulfo” Romero. Era una forma vulgar de acusarlo de ser comunista e instrumento del comunismo. Mucha gente sencilla se dejó “intoxicar” por esta propaganda. La beatificación de Monseñor abrió los ojos de muchos, incluso entre personas poderosas que hicieron fiesta el día de su muerte porque “por fin mataron a este comunista”. Mucha de esa gente ha pedido perdón en confesión y ante la tumba del venerado mártir. Es lo que yo llamo un verdadero “terremoto espiritual”. El Papa Francisco ha jugado un papel crucial para que se conozca al verdadero Oscar Romero. Y va a quedar todavía más claro el martes 21 de marzo cuando el Santo Padre presida la Eucaristía matinal e n la capilla de la Casa Santa Marta rodeado de todos los obispos de El Salvador en las vísperas del trigésimo séptimo aniversario de su martirio.


¿Qué eventos hará Cáritas de El Salvador para el centenario?
Quizá el más impactante es que Cáritas será anfitriona de la reunión del SELACC (Secretariado Latinoamericano y del Caribe de Cáritas). También prestará servicio logístico a muchos visitantes que vendrán a honrar al beato Romero, esperando que pronto será canonizado. Y, por supuesto, movilizará a muchos fieles de todas las diócesis para que se unan a esta fecha inolvidable.

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