El Planteamiento realizado en este día es el siguiente:

El Salvador fue declarado en el 2010  por un informe de las Naciones Unidas como el país más vulnerable del mundo frente al cambio climático y los desastres naturales por su alto grado de deterioro ambiental. La FAO también ha clasificado a El Salvador como el segundo país más deforestado de Latinoamérica después de Haití.  Lo que es más preocupante todavía es que, según el informe de la PDDH de 2016 sobre agua, informes de CEPAL, del Tribunal Latinoamericano del Agua y de la Alianza Mundial por el Agua (GWP por sus siglas en inglés), El Salvador está considerado como el país de menor disponibilidad de agua per cápita en Centroamérica con una clara tendencia hacia una situación de estrés hídrico en que no habrá suficiente agua para sostener la vida humana.  

Por ello, en el marco del día mundial del agua, el Colectivo Socioambiental “Cuidemos La casa de todos”, destaca la preocupación por la amenaza que significaría para los mantos acuíferos salvadoreños si se llega a permitir la explotación de minería metálica en el país que pretende realizar Oceana Gold.   

Pacific Rim, ahora Oceana Gold, en el 2006 a través de la campaña “Minería Verde” negaba la contaminación con desechos tóxicos y metales pesados de los ríos más importantes en países como Indonesia, Perú, Estados Unidos, Canadá, Chile, Gana, Liberia, Sudáfrica, Ukrania, España, Grecia, Alemania y el mismo El Salvador. Además, ignoraba el impacto en el agua en países vecinos, como Honduras, donde el proyecto minero, San Martin en Valle de Siria, había secado acuíferos y 19 de los 23 ríos originales de la zona,  generado un índice de mortalidad infantil 12 veces mayor que el promedio nacional y una plaga de enfermedades de la piel, de los ojos y de los riñones que no está resuelta hasta la fecha. 

De hecho, en  febrero de este año, el nuevo gobierno de las Filipinas suspendió el permiso de operar a Oceana Gold por tanta destrucción ambiental y por violaciones graves de los derechos humanos que ha realizado en dicho país. El gobierno local de Nueva Vizcaya, una provincia de Filipinas, donde Oceana Gold tiene una de sus más grandes minas, actualmente lucha para declarar su provincia zona libre de minería metálica. 

Frente a esta situación de vulnerabilidad extrema, la minería metálica vuelve una amenaza grave para El Salvador, especialmente para nuestros escasos recursos hídricos. Las minas de Centro América usan entre 1 y 6 millones de litros de agua por día y contaminan las aguas superficiales y subterráneas con cianuro, metales pesados, ácido sulfúrico, y desechos tóxicos. Por ello pedimos a los diputados de la Asamblea Legislativa que aprueben la ley que prohíbe la minería metálica.  

De igual forma, compartimos y nos unimos a la petición de la Iglesia Católica, que ha pedido a los diputados de la Asamblea Legislativa que aprueben la Ley que prohíba la minería metálica en El Salvador, puesto que, de no prohibirse, la vida en este país estaría en un gran riesgo.  

 

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